Nueva Gerona, 5 abr (ACN) Gloria Redó Candó, desde sus primeros pasos, ha sido testigo y protagonista del proceso de empoderamiento femenino en su comunidad, labor que comenzó antes de convertirse en miembro oficial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
Mi madre fue fundadora de la FMC y dirigente de base en la zona rural de Guantánamo, donde nací, refirió Gloria, quien actualmente reside en Isla de la Juventud.
Recuerdo las intensas jornadas caminando por el lomerío para llegar a comunidades aisladas, crear delegaciones, conversar con las mujeres, conocer sus realidades e iniciar la labor transformadora de la Revolución mediante su incorporación al estudio y al trabajo, rememoró, quien ha vivido en primera persona los orígenes de esta importante organización.
A los 16 años, Gloria llegó a este territorio, ya con dos años de experiencia como miembro activa de la FMC. “Traje conmigo toda la enseñanza que compartí con mi madre sobre el trabajo de la organización. Aunque a veces puede ser complejo, siempre resulta gratificante”, afirmó orgullosa.
Esta guantanamera devenida en pinera, es miembro del secretariado municipal de la FMC, tiene en su aval más de 45 años como dirigente de base, de ellos más de 20 como secretaria general del Bloque 78 en La Demajagua, tercer poblado en importancia del municipio especial.
Lo que más me atrae de este trabajo es el soporte profundamente humano que sustenta nuestras acciones. Alcanzar el lugar que ocupa hoy la mujer en la sociedad cubana no ha sido tarea fácil, ni el resultado de una ley o un código. Ha sido el esfuerzo consciente y constante de muchas otras que desde el anonimato nos precedieron en esta lucha, explicó.
Si bien los retos actuales son diferentes a los que enfrentaron las fundadoras en 1960, Gloria destacó que “la esencia sigue siendo la misma: la lucha por la igualdad de oportunidades para la mujer, tanto dentro como fuera del ámbito familiar”.
Gloria se esfuerza por transmitir a las jóvenes que se unen a la organización el compromiso con los derechos de las mujeres que le inculcó su madre: “la lucha permanente contra cualquier injusticia por motivos de género, la sensibilidad humana y afán constante de superación son el mejor aval para cualquier dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas.
La historia de Gloria Redó Candó es testimonio del impacto que ha tenido la organización femenina en la vida de muchas cubanas y un recordatorio del camino aún por recorrer en la búsqueda de igualdad y justicia social.